Casa de la Trova Matanzas

Matanzas tiene su propia Casa de la Trova, reflejo de la profunda cultura musical de la ciudad. Llamada a menudo la "Atenas de Cuba" por su riqueza cultural, Matanzas es la cuna del danzón, el bastión de la rumba (sobre todo el yambú y el guaguancó) y el hogar de las tradiciones abakuá y arará vivas más antiguas.

Matanzas como capital musical

Mientras La Habana dominaba la música cubana comercial, Matanzas era — y sigue siendo — el pozo más profundo:

  • El danzón nació aquí: Miguel Faílde estrenó el primer danzón en Matanzas en 1879
  • La rumba (yambú, guaguancó, columbia) se desarrolló en las comunidades afrocubanas de la ciudad
  • La sociedad secreta Abakuá tiene raíces profundas en Matanzas
  • El arará (religión de origen fon/ewe) sobrevive casi exclusivamente en Matanzas

Los Muñequitos de Matanzas

El conjunto de rumba matancero por excelencia. Fundados en 1952, Los Muñequitos de Matanzas son desde hace más de 70 años los guardianes de la rumba auténtica — yambú, guaguancó y columbia tocados con la disposición original de los tambores y la gravedad ceremonial que la música exige.

La escena de la trova

Matanzas tiene su propia tradición trovadoresca, distinta de la de Santiago. Compositores como Aniceto Díaz — creador del danzonete (un híbrido de danzón y son) — trabajaron en Matanzas y marcaron la transición entre las formas cubanas clásicas.

Miguel Faílde

El creador del danzón fue Miguel Faílde (1852–1921), músico y director de orquesta nacido en Matanzas, cuya composición Las Alturas de Simpson de 1879 se considera el primer danzón. Hoy hay una estatua de Faílde en Matanzas.