Buena Vista Social Club

El Buena Vista Social Club era originalmente un club de socios del barrio habanero de Buena Vista, activo en los años 40 y 50 como lugar de encuentro de músicos que tocaban son, danzón, bolero y guaracha. Cerró tras la Revolución, pero quedó inmortalizado en 1997 cuando Ry Cooder reunió a un grupo de músicos veteranos para grabar un disco con ese mismo nombre.

El club original

El Buena Vista Social Club funcionó en los años 40 y 50 como una de las muchas sociedades de color — clubes sociales de las comunidades afrocubanas que organizaban bailes, música en vivo y actos culturales. Estos clubes fueron centrales en la cultura musical popular de La Habana antes de la Revolución.

El renacer de 1997

En 1996, el guitarrista estadounidense Ry Cooder viajó a La Habana y, junto al productor cubano Juan de Marcos González, reunió a un grupo de músicos veteranos — muchos olvidados desde que la Revolución cerró Cuba al mercado internacional. El disco resultante, grabado en los históricos estudios de la EGREM (Estudios Areíto), salió en 1997 y se convirtió en un fenómeno mundial.

Músicos principales

  • Ibrahim Ferrer (1927–2005) — cantante, Santiago de Cuba; limpiaba zapatos antes de las sesiones
  • Compay Segundo (1907–2003) — guitarrista, Santiago de Cuba; salió del retiro a los 89 años
  • Rubén González (1919–2003) — pianista; legendario pero casi desconocido fuera de Cuba
  • Omara Portuondo (n. 1930) — cantante, La Habana; la gran dama de la canción cubana
  • Eliades Ochoa — guitarrista y cantante al estilo de Santiago de Cuba

El documental de Wim Wenders

En 1999, el director alemán Wim Wenders rodó un documental que seguía a los músicos en sus sesiones de grabación en La Habana y en la posterior gira de conciertos por Ámsterdam y Nueva York. La película se convirtió en uno de los documentales musicales más celebrados de la historia y dio a conocer la música tradicional cubana a millones de personas en todo el mundo.

Legado cultural

El fenómeno Buena Vista renovó el interés mundial por la música tradicional cubana — son, bolero, danzón, guaracha — y creó un enorme público internacional para la música cubana. También abrió en Cuba un debate sobre qué música se promocionaba en el extranjero frente a la timba, que era la que realmente movía la cultura popular en la isla.